Arrancar, que no es poco

Cómo llegar al arranque con éxito

Nerea Narro

Arrancar, que no es poco

Cómo llegar al arranque con éxito

Normalmente la fase de puesta en marcha o arranque es la más estresante para el cliente. A nosotros, como implantadores, nos corresponde ayudarles a llegar al arranque de la forma más fluida posible. Es por eso que le damos gran importancia a las fases anteriores en nuestra metodología de implantación, véase la formación y la práctica, donde se asientan los cimientos para un arranque de éxito.

Para comenzar con la fase de arranque, es indispensable que se hayan completado las tareas correspondientes a las fases anteriores, ya que no es posible abordar una puesta en marcha sin que se cumplan las siguientes premisas:

  • Instalación: Aunque parezca obvio, el sistema debe de estar correctamente instalado y actualizado, con los módulos seleccionados por el cliente perfectamente testados y validados.
  • Migración: Los datos maestros deben estar correctamente migrados y la migración validada por el cliente. 
  • Formación y ciclos de operativa:  Es necesario que los usuarios hayan sido formados correctamente y hayan tenido tiempo de familiarizarse con el software antes de poder arrancar la operativa real.
  • Desarrollos a medida, adaptaciones e informes: Si los hubiere, habrían tenido que ser testados y validada su funcionalidad por el cliente. 

Servidor listo

Instalado y actualizado.

Datos migrados

Datos maestros migrados y validados.

Usuarios formados

Formación funcional y operativa.

Desarrollos validados

Desarrollos, informes y adaptaciones testados y validados.

Sin haber consolidado todo lo anterior no se puede asegurar un arranque no traumático, por lo que es indispensable que se realice en los plazos planificados o todo el proyecto sufrirá retrasos considerables. Si se han realizado todas las tareas correctamente, es hora de empezar a operar en nuestra empresa con el nuevo software.

Como implantadores, debemos asegurarnos de hacer una puesta en marcha lo más fluida y controlada posible para evitar un arranque traumático. Pero es aún más importante servir de apoyo al cliente en los primeros momentos de uso real del sistema, de manera que tengan la seguridad de que cualquier duda, dificultad o problema que tengan, será tratado con agilidad, rigor y de manera que cause el menor inconveniente posible.

Una vez finalizado el proceso de implantación y realizada la puesta en marcha, dado que una empresa es un ente en constante cambio, se inicia la fase de optimización, donde el usuario detectará posibles puntos a mejorar, por lo que el sistema debe ser capaz de adaptarse y ser lo suficientemente flexible para acomodar los cambios y modificaciones que puedan surgir de la operativa diaria de los  usuarios en la compañía.